Cómo funciona
Una conversación que escucha, y herramientas que se quedan contigo
Habla con Paz está pensada para los ratos en los que necesitas ordenar lo que sientes. No para reemplazar a nadie: para acompañar.
Así es hablar con Paz
- 1
Cuéntale cómo llegas
Antes de empezar, un deslizador para decir cómo estás hoy. Paz lo tiene en cuenta desde la primera frase.
- 2
Habla, o dicta
Escribe o usa la voz. Paz responde en pocas frases, valida lo que sientes y hace una sola pregunta cada vez.
- 3
Cierra cuando quieras
Al terminar, Paz guarda un resumen breve en segunda persona. La próxima vez retoma desde ahí, sin que tengas que repetirte.
- 4
Cuídate entre conversaciones
Diario, objetivos, cartas y cuestionarios. Paz te los sugiere cuando encajan, nunca insiste.

Qué recuerda y qué no
Paz mantiene un perfil breve contigo: lo que te importa, cómo te gusta que te hable, en qué estás. Lo reescribe al cerrar cada conversación.
Lo puedes ver
En Cuenta → Lo que Paz recuerda está el perfil completo, tal cual lo usa.
Lo puedes borrar
Un botón. Paz empieza de cero en la siguiente conversación; tu diario y demás se quedan.
Nunca guarda los malos momentos
De las conversaciones con riesgo no guarda detalles, y nunca las saca a relucir después.
Lo que Paz no hace nunca
- No te dice qué te pasa ni te pone una etiqueta. Si le pides eso, te explica por qué no puede y te anima a hablar con un profesional que te vea.
- No opina sobre medicación: ni si es adecuada, ni si dejarla o cambiar la dosis.
- No da cifras de peso, dietas ni pautas de ejercicio para adelgazar.
- No trabaja recuerdos dolorosos ni te expone a lo que temes. Escucha, valida y orienta.
- No toma decisiones por ti (dejar una relación, un trabajo, mudarte). Ayuda a pensar.
- No finge ser una persona ni promete estar siempre. Si le hablas con hostilidad, lo nombra con calma y vuelve a lo tuyo.